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jueves, 22 de mayo de 2025

FRÁGILES OLVIDOS


Cadáveres exquisitos dejaremos
y esos frágiles olvidos
que ilustran la memoria que nos tendrán...
Ella escuchaba el mismo disco de Serrat
que me entusiasmaba a los dieciséis años,
buscaba un libro de Hesse que yo poseía
y se besaba con otro...
Yo desparramaba versos
en deliciosas servilletas de papel,
exquisitos versos :
«En nuestra tumba
dejaremos también un huequecito
para que los almas se posen
a esperar la llegada de los pájaros....»
Seguimos vivos, pero
¡ah, mujer!
ni una sola palabra ya recuerdo
ni una hebra de aquel vestido rojo,
rojo, rojo con lunares negros,
escotado hasta lo imposible. Nada.
Ni un resquicio de la silueta,
la tortuosa silueta de aquel olivo,
ni la maraña de su pelo muerto.
No recuerdo sus ojos callados
ni su boca abierta de par en par
en exquisito óvalo inmortal...

lunes, 19 de mayo de 2025

CUALQUIERA TIEMPO PASADO FUE ANTERIOR




El olvido crece bicicletas, Alejandra

y hoy, cuando sabemos

que cualquiera tiempo pasado fue anterior

un transistor Vanguard anuncia

que es lunes 10 de junio de 1974

y mientras Luis Lucena se queja

«Hermano, ¿por qué

me robaste lo que más quería?»

la madre recose unos vaqueros ya recosidos,

abuela Rosalía suspira

el mismo suspiro que exhala

desde que la muerte del abuelo Kiko

la exilió a cinco casas diferentes,

un Orient llegará de Oriente

para que yo sepa

la hora del desierto de Saba

antes de que Sanáa sea

patrimonio de la Unesco

con sus 14.000 torres,

un Orient vendrá de oriente

para que el tiempo del desierto humanyí

brille bajo mis sábanas,

el padre pagó con dólares

su último exilio.



El olvido crece bicicletas, Alejandra

cuando por los ajados altavoces

del andén de la estación

de Campanario, Badajoz,

José Luis Pécker hace saber

a la ardiente noche extremeña

que es sábado 30 de agosto de 1.958

y el padre y la madre

tomarán un tren sin regreso,

luna de miel en el exilio del hambre

dando comienzo

al «Milagro económico español»

hacia un norte donde bañar su miseria

porque Benidorm no les acogió nunca.



El olvido crece bicicletas, Alejandra,

y ahora,

cuando cualquiera tiempo pasado fue anterior,

Fede Merino se desgañita

el 1 de Mayo de 1.983,

«oye como va en Radio Popular»,

ofreciendo bacalaos de felicidad

desde Las Palmas,

mientras en todo el estado otras gargantas

se desgañitan contra la nueva miseria

del mesías Felipe

que regala felicidad reconvertida,

miseria de andar por casa

y fútbol cosmético.



El olvido crece bicicletas, Alejandra

cuando antes de que Radio Nacional de España

ofrezca el único parte de noticias permitido

el 14 de febrero de 1.959

inunde una miserable cocina compartida

por tres familias

con la facultada voz de Pepe Pinto

cantando a su María Manuela

«me escuchas,

yo de vestíos no entiendo,

pero de veras te gusta

ese que te estás poniendo...»

mientra el padre y la madre terminan de cenar

una olla de algo más agua que sustancia

y él le canta por encima de la radio

ese amor nuevo que limpia la miseria

«vela, no tiene más que una vela,

el barco de mis amores

y es mi María Manuela...»

y ella, que se llama Facunda

y es chiquita y muy garbosa

no sabe que todavía no ha nacido

san Valentín,

ni sabe que esa noche elevará

la sábana su larga enredadera

en la alcoba prestada que alberga

todo su arreo,

y que los besos fraguarán

en el futuro imperfecto

de un ser que no será

un buen poeta

pero nunca será un mal hijo...



Pero, Alejandra, la memoria,

esa grieta del olvido...

jueves, 8 de septiembre de 2022

Poema alegre


Llegué hasta el cruce
de las zorreras
caminando al azar,
allí, una soledad amarilla,
pero amarilla amarilla,
resultaba tan hermosa
que le daba la espalda
a la desolación.
Los caminos centelleaban,
el silencio era útil
y también amarillo,
pero amarillo amarillo,
digamos que había un olivo aquí,
algún eucalipto allá,
dos o tres hermosos chaparros
en delicado desorden,
todos esos cardos hermosísimos
que jalonan los caminos de polvo
en los veranos
de mi sur.
Y un chozo a la derecha
como un punto
de dulzura en la memoria.
Un lugar delicioso
para matarse los valientes…
Los valientes, repito…

jueves, 18 de noviembre de 2021

Bien pensado...

 




Si lo pienso bien

creo que puedo asumir

que la infancia es mi única patria,

que no me ofendí

cuando me dijeron comunista

aunque quizá no lo fuera

hasta ese instante,

que la palabra campechano

implica tu sumisión

mientras renuncia a ti…

Si lo pienso bien

puedo proclamar

que mi memoria sacude tu memoria

y mi poesía alberga la tuya,

poesía que vaga como una nube

por el silencio humilde

de tu sueño,

que cuento mi infancia

para que no olvides la tuya,

que somos pobres, no miserables

y todavía sangramos rojo y abundante.

Si lo pienso bien

creo que he descubierto al enemigo,

y no eres tú…

miércoles, 27 de octubre de 2021

GINGER «DE LA ROSALÍA» Y FRED «VAQUERO»





 Más de cincuenta años después era agosto y todavía la feria se celebraba en la antigua caseta junto al campo de fútbol. Había un concurso de baile y casi les obligamos a apuntarse. Sé que enseguida van todos ustedes a pensar que soy su hijo y que la lógica pasión y tal y tal y tal... Algo hay, claro, pero lo cierto es que hubo una especie de magia estremecedora lo mismo en la pista que en el numeroso público que la rodeaba. Todo el mundo contuvo la respiración los pocos minutos que duró aquel tango (una «comparsita» le decía la madre) donde ella como un repeón chiquito y él, el chulo menos lunfardo, deslizaron sus cuatro pies de más de setenta años ajenos al estrépito, a la alta luna y a nuestra pasión desbocada. Quedaron segundos y les dieron un hermoso ramo de flores. Nunca olvidaremos la pitada que se llevó el jurado, quizá injusta, aquella inolvidable noche. Unos años después nació el poema, más injusto quizá, que aquel jurado...

Si hubo una tibieza
procuróse en el imprevisto.
Las cabezas se tornan,
los cuerpos, un sutil tirabuzón
cual la majestad de ella
posando el cuello
en el hombro.
Él, ya adusto.
Otro giro y el vapor,
nada es más disturbio
que la periferia
entre las golondrinas
del centro de la pista.
Quizá sea batalla
y estamos muriendo
desde este lado, pura envidia.
Mientras ellos, ajenos,
bailan y bailan
y sólo bailan...
No hay más beso
que la perfección de ese clavel.
Afuera, escapamos
pero de uno en uno
y en un efluvio aniquilado,
casi sin alma,
expulsados de ellos.
Porque siempre bailan solos.

martes, 26 de octubre de 2021

BUENAS NOCHES, HOLA, BUENAS NOCHES


 

Habita por el insomnio

una rana de porcelana

en el centro de un parque.

Es todo el silencio

y es amarillo.

Digo el silencio.

Digo el insomnio.

La rana amanecerá con su chorrito

y habrá una fiesta de gorriones

y de pinzones, y de jilgueros.

Cerca hay plataneros altísimos.

Pero yo ya duermo

agarrado a una estrella

y sin ese encanto

del agua amaneciendo blanca,

saliendo del poema.

Así, desnudo,

sin ese encanto.

Con esta estúpida felicidad

siempre previa...


martes, 19 de octubre de 2021

I'Ve Got a Gal In Kalamazoo

 




En Bronson Park perdí a mi chica por primera vez…

Yo tuve una novia en Kalamazoo

cuando los zorzales maltrataban al manzano silvestre

y todavía nunca habíamos escuchado a Glenn Miller

sentados en la hierba

que alfombra la hermosa fuente junto al kiosko…

Yo, pecador, perdí a mi chica

cerca de la primera Iglesia Metodista Unida

hipnotizado por el rojo inglés

de los ladrillos de la Biblioteca de Damas.

Ella me había lavado el pelo

unas horas antes,

había preparado un delicioso picnic

sin mantequilla de cacahuate ni pepinillos,

se había puesto dos lazos por la cabeza

y escondió dos libros en la cesta

junto al sirope de arce…

La perdí por primera vez

y fui el hombre más feliz

malgastando la tarde tratando de encontrarla

a lo largo de South Park Street,

al oeste de Lovell Street

hasta sorprenderla embelesada

en una de las galerías Zane…

Me desnudó en un callejón de la avenida Michigan

por donde Kalamazoo se escapa hacia el lago

entre bosques de altísimos pinos rojos…

La perdí en Bronson Park por primera vez

y la perdí para siempre entre calabazas gigantes

cuando abandoné Kalamazoo

y me vine al norte.

Sé que sigue lavando otros cabellos,

que nunca dejará de prodigar sus manos

en las mil habilidades parsimoniosas que la conocí,

que seguirá escuchando a Nick Cave

y despistando novios en el Bronson

como quien empieza a ser feliz

dejándose encontrar mirando un cuadro…

lunes, 13 de septiembre de 2021

SAN PATRICIO 2021

 



Hoy no es, por casualidad, San Patricio,
es importante para este intenso sirimiri
la onomástica y la cerveza…
También, al fondo, unos árboles desconocidos
desafían al invierno y explotan tímidamente.
Y claro, gente que viene y va, gente que viene y va,
esto es una ciudad, pequeña, en el norte,
gente que sube, gente que baja,
entre dos amores, una mandarina
se desnuda como una nube sobre la mesa.
Pasan locos, algunos llevan perro,
hay más galgos que nunca en esta ciudad,
pequeña ciudad del norte
con hermosos árboles que dispensan
alegrías prematuras: moradas, rosa ciclamen, granates…
Hace cuarenta y cinco años menos ocho horas
se me cayó un beso en un banco de granito
que olía a hachís y a vainilla y a desastre.
Todavía no sabíamos que era San Patricio
ni que no nos volveríamos a ver nunca
mondando pequeños cítricos aromáticos
que alguna vez llegaron de la China…
Hay gente que detiene el tránsito para mirarme
como queriéndome informar
que los pujantes árboles anónimos del fondo
son ciclamores, que los perros no los mean
y que uno no se puede ahorcar en ellos
por más lluvia tonta que le empape el pelo cano…

PARADOJA 33


 


Parece ser posible
que me sienta más que feliz
dibujando alguien triste,
muy anciano, muy pobre,
detestando a tu gato,
subiendo una cuesta enorme
ataviado con chándal y zapatillas
o bebiendo agua porque sí
sabiendo que nunca resplandece
como un vaso medio lleno de Cardhu.
Todos estos avatares cotidianos
Que procuran esta paradójica felicidad
van, mi amor, más allá del poco caso
que les haces…

POEMA DEVUELTO

 



Este poema no es mío.
Surgió de la erosión
que ha cultivado la memoria
de mis manos.
Fue, sin duda,
acariciando tus certezas,
fue, lo sé, el tacto robado
en alcobas de luna,
fue simiente de besos.
Todas esas palabras
que edificaron este olvido
inagotable.
Todas las palabras que te definen,
las que definen
tu sexo desplegado.
Este poema viene
de tu piel en éxtasis,
de su estancia en mi piel.
Me hablaste,
Me cantaste.
Me mataste.
Pero la muerte
no es una palabra.
La muerte es la muerte
y no cabe en este poema
que nunca ha sido mío
y que ahora te devuelvo.

FRÁGILES OLVIDOS

Cadáveres  exquisitos  dejaremos y esos frágiles olvidos que ilustran la memoria que nos tendrán... Ella escuchaba el mismo disco de Serrat ...