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sábado, 14 de junio de 2008

Raska y Caifás


Siendo un gatito flaco como es, quizá pensáis que Raskayú buscaba comerse el hermoso pececillo que tiene la vecina en el salón... Pero no, descuidad, es posible que en su afán por jugar, por descubrir, por palpar colores en movimiento, nuestro héroe cause más de un desastre (¡ay, esa pecera tan cerca del borde!) y, más de una vez, haya tenido que salir por patas por la misma ventana por la que acostumbra a colarse, pero no se comería el pez, no.
No se lo comería porque además, poco después, alguien pondría en algún tocadiscos la 'Suite del Cascanueces' y, aunque Tchaikovsky no sea precisamente su favorito, nunca se ha podido resistir a ese dulce tintineo y se iría acercando, acercando hacia la música, sin reparar en peligros.
Pero volverá a la pecera, estad seguros, volverá a quedarse ensimismado con el rutinario ir y venir del pequeño Caifás...


boomp3.com

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miércoles, 11 de junio de 2008


Algunas mañanas, Raskayú aparece desde no sé dónde y se da unos pausados paseos triunfales olfateando y revolviendo mi mesa del desván. Yo suelo apartarme hasta la butaca de mimbre que hay junto al pequeño balcón y le dejo husmear libremente. En ocasiones, tengo la sensación, injustificada con toda seguridad, de que el pequeño Raskayú es un gato mágico. Sólo hay que verle detenerse ante los poemas escritos con la tinta de mi vetusta estilográfica y observarle actuar: es como si olfateara las palabras que aprieto como borradores de poemas sin final o fallidos en la libreta verde. Sé que no serán más que casualidades pero, más tarde, después de verle escabullirse como una golondrina peluda detrás del caleidoscopio mimoso de sus ojos, creed que me acerco a esos poemas y, súbitamente, hallan el aceptable remate que antes no encontraban ni a la de tres...

lunes, 9 de junio de 2008

Raskayú meloso


¿Qué puede haber que suscite más la curiosidad de un culo inquieto como el de Raskayú que un montón de puntitos coloridos yendo y viniendo a esa cosa dorada que cuelga del enorme álamo que hay en el prado del viejo y malhumorado granjero Serafín? Y encima, huele tan bien...
Esta vez esas pequeñas garras que estropean tantas cosas sin querer no le van a servir de demasiada ayuda, me temo...

jueves, 5 de junio de 2008

Raskayú y Bach





Para Freia, a quien le falta un gato a la derecha de su magnífico blog, porque sé que sabrá disculpar las púberes uñas de Raska que ha querido palpar el cello de Jean-Guihen Queyras y... para que todo vaya bien.

martes, 3 de junio de 2008

Raskayú se pierde mucho


Raskayú descubre el asombro
nómada en las alturas.
No puede nombrar al pájaro
que le reta.
No puede casi nada ignorar,
pues casi nada sabe.
Su instinto es todavía...
de juguete.
Y el canario es una madeja
flotando ante él...

viernes, 30 de mayo de 2008

Raskayú y la luna


*Para poder verlo bien, pincha en el dibujo y crecerá como las pupilas de Raska en el desván... lo siento, pero no he sido capaz de publicarlo más grande. Disculpas...

miércoles, 28 de mayo de 2008

Raskayú nace

Gatos. De súbito, una mañana me encontré dibujando gatos. Gatos gordos, gatos flacos, blancos gatos, gatos atigrados, negros. Gatos. No sé qué tristeza me llevó a dibujar gatos sin cesar. No sé qué buscaba ni sé si lo he encontrado, ignoro si ha sido terapia o sólo abulia persistente. La cosa es que estuve días ensuciando papeles con perfiles, escorzos, sombras de gatos. Gatos.
Así nació, sin quererlo pero con una claridad de diamante de Orange, Raskayú. Nació en un momento exacto, las once y media de un miércoles en un papelito de 10cm x 10cm de los que utilizo para tomar notas, apuntar recados telefónicos y garabatear monigotes en los ratos de ocio, que no son pocos. Dejé mi lapicero a un lado, me acodé en la mesa y me quedé mirando la figura que había surgido en el papelito. No era un gato más, eso lo sabía. Como en una página de internet que tenía abierta a mi derecha se ofrecía un vídeomontaje en donde habían puesto como fondo musical el clásico popular «Raskayú cuando mueras que harás tú...» supe, mientras le daba su primera tinta, que no sólo no era un gato más sino que se llamaba Raskayú y que andaba todo el tiempo metido en muchos peligros por culpa de una tan voraz como proverbial curiosidad. También decidí, acordándome de ciertos y entrañables chavales de preescolar, que «era especial porque sus ojos cambiaban de color y de forma».
No me costó demasiado ir perfilándole en sucesivos dibujos que iréis viendo. Me cuesta más ir escribiendo su pequeña historia, es muy joven todavía. Y más aún escribir cualquier otra cosa que escape a este encanto de minino, creo que lo habéis notado. Es tiempo de gatos. O de gato. Sé que sabréis perdonarme.
Raskayú nace en el año de la rata, qué le vamos a hacer. Y es así:



FRÁGILES OLVIDOS

Cadáveres  exquisitos  dejaremos y esos frágiles olvidos que ilustran la memoria que nos tendrán... Ella escuchaba el mismo disco de Serrat ...