lunes, 13 de septiembre de 2021

SAN PATRICIO 2021

 



Hoy no es, por casualidad, San Patricio,
es importante para este intenso sirimiri
la onomástica y la cerveza…
También, al fondo, unos árboles desconocidos
desafían al invierno y explotan tímidamente.
Y claro, gente que viene y va, gente que viene y va,
esto es una ciudad, pequeña, en el norte,
gente que sube, gente que baja,
entre dos amores, una mandarina
se desnuda como una nube sobre la mesa.
Pasan locos, algunos llevan perro,
hay más galgos que nunca en esta ciudad,
pequeña ciudad del norte
con hermosos árboles que dispensan
alegrías prematuras: moradas, rosa ciclamen, granates…
Hace cuarenta y cinco años menos ocho horas
se me cayó un beso en un banco de granito
que olía a hachís y a vainilla y a desastre.
Todavía no sabíamos que era San Patricio
ni que no nos volveríamos a ver nunca
mondando pequeños cítricos aromáticos
que alguna vez llegaron de la China…
Hay gente que detiene el tránsito para mirarme
como queriéndome informar
que los pujantes árboles anónimos del fondo
son ciclamores, que los perros no los mean
y que uno no se puede ahorcar en ellos
por más lluvia tonta que le empape el pelo cano…

PARADOJA 33


 


Parece ser posible
que me sienta más que feliz
dibujando alguien triste,
muy anciano, muy pobre,
detestando a tu gato,
subiendo una cuesta enorme
ataviado con chándal y zapatillas
o bebiendo agua porque sí
sabiendo que nunca resplandece
como un vaso medio lleno de Cardhu.
Todos estos avatares cotidianos
Que procuran esta paradójica felicidad
van, mi amor, más allá del poco caso
que les haces…

POEMA DEVUELTO

 



Este poema no es mío.
Surgió de la erosión
que ha cultivado la memoria
de mis manos.
Fue, sin duda,
acariciando tus certezas,
fue, lo sé, el tacto robado
en alcobas de luna,
fue simiente de besos.
Todas esas palabras
que edificaron este olvido
inagotable.
Todas las palabras que te definen,
las que definen
tu sexo desplegado.
Este poema viene
de tu piel en éxtasis,
de su estancia en mi piel.
Me hablaste,
Me cantaste.
Me mataste.
Pero la muerte
no es una palabra.
La muerte es la muerte
y no cabe en este poema
que nunca ha sido mío
y que ahora te devuelvo.

Muy sereno


 

Contemplo, sereno esta vez,
la desidia de mi barba,
su tupida periferia,
la onda que deslavaza el pelo
en la cúpula del cráneo,
esta camisa veinte años
más joven que yo,
las manchas del tabaco,
la dispersa conmoción de mi mirada,
mi mansedumbre acomplejada
en los espejos,
el ámbito de mi hermosura
repentinamente cuestionada...
y sólo tengo mi voz
y un cierto gusto por las cosas… 

viernes, 10 de septiembre de 2021

OTRA PUERTA



Se clavó todo el tiempo
en tu madera, que admiró el cerezo,
aquel posible amor que albergó tu cancela
yace cerca de cualquier ermita,
las risas de muchos niños,
las sabias palabras de nuestro abuelo,
el paladar de la madre,
dos o tres gatos como tigres,
todo se clavó para otro olvido
y para las mismas muertes...
Y, sin embargo, pertinaz,
el periquito espera en el umbral
no sé qué nueva esperanza...

En la onda

  Yo sería un gran muerto. Mis vicios entonces lucirían como joyas antiguas con esos deliciosos colores del veneno. Habría flores de t...