jueves, 8 de septiembre de 2022

Poema alegre


Llegué hasta el cruce
de las zorreras
caminando al azar,
allí, una soledad amarilla,
pero amarilla amarilla,
resultaba tan hermosa
que le daba la espalda
a la desolación.
Los caminos centelleaban,
el silencio era útil
y también amarillo,
pero amarillo amarillo,
digamos que había un olivo aquí,
algún eucalipto allá,
dos o tres hermosos chaparros
en delicado desorden,
todos esos cardos hermosísimos
que jalonan los caminos de polvo
en los veranos
de mi sur.
Y un chozo a la derecha
como un punto
de dulzura en la memoria.
Un lugar delicioso
para matarse los valientes…
Los valientes, repito…

Magacela 3.0


 En el aire no hay sombras

y la magia, íntima,

de una ausencia

no podrá rebatir

cierta belleza frágil

cuando el poeta

se desnude

esperando la soga

que la luna aún no ha dibujado...


Nada tiro

  Todo es importante. Tú, sin duda, formas parte de mi historia y ahora te recuerdas a mi lado, borracho en un pueblito cerca de Lerma, Burg...