No ya sólo en las palabras
ni en las preguntas que se desvanecen
en la penumbra, tampoco ahí.
Ni en los sitios que recuerdo
como santuarios amargos
Ni en las flores que se nombran solas,
ni en los nombres,
en las cosas importantes menos,
marcas de tabaco rubio,
silencios de música, vértigos...
¡Ah, si pudiera alzar el cáliz
de los remordimientos
y recuperar la sed de las tragedias aprendidas!
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1 comentario:
Cuesta «comentar», leído lo leído, tu poema, un primer poema.
¿Cómo se inicia un primer poema? ¿Premura en los dedos? ¿Urgencia en el alma? En cualquier caso, tus apurados versos son un deleite para los ojos y para el alma de cualquiera.
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