Apenas tuve tiempo de despertarme y la pesadilla empezó a ser realidad. Apuré la ginebra que quedaba, necesitaba ese trago. La miré. Era tan hermosa... Belén no era como las demás, nunca lo había sido y yo la amaba como a nadie. La había amado desde el instituto. Pero tuvo que ofrecerme la maldita cocaína. ¿Por qué demonios, cuando la tomo, lo haré siempre como si lo hiciera dentro de un sueño? Y al despertar, la pesadilla de siempre: descuartizarla, guardarla en el arcón del sótano... Y lo peor, ¿de dónde sacar las fuerzas para comerse a la única mujer que realmente has amado? Porque uno será lo que sea, pero tirar, nunca tiro nada...
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MARABUNTA
Cada verano, cuando estaba en el pueblo, empleaba una mañana en observar la minucia de un hormiguero cercano a la caseta abandonada que e...
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Cadáveres exquisitos dejaremos y esos frágiles olvidos que ilustran la memoria que nos tendrán... Ella escuchaba el mismo disco de Serrat ...
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Yo sabré recordar. No tengo el pulso del artesano pero sé decir: -Siéntate a mi lado... Allí había labios limpios, allí había carbón de beso...
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A.H.Znusz Gallardo , en su sección poética habitual de la revista del sanatorio, nos regala, en el nº 27 , una selección de poemas de (¿apóc...
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