Las rescata de la nieve, para salpicar en el cielo mediterráneo un cierto añil en Barcelona. La soledad queda debajo, lejos de la quieta soledad de algún invierno. Jennifer espera que vayamos llegando. Hay dos deseos que flotan. Es posible que nada vuelva a ser igual después de masticar las cerezas en la terraza del atardecer.
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MARABUNTA
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