viernes, 18 de abril de 2008

Zoriona



VAMOS A HACER EL AMOR EN AQUEL PRADO QUE ME SEÑALASTE LA TARDE EN QUE TE MENTÍ DICIENDO QUE ME GUSTABAN GUSTAV KLIMT Y FRANZ KAFKA Y DONDE LLEVABAS AQUEL VESTIDO LILA ABIERTO QUE DABA GLORIA Y BLABLABLA

Mete el alma entera en el calambuco
con que riegas geranios y jazmines,
yo esperaré fumando a que termines
haciendo con el humo cualquier truco.

¡Vivir en el reloj de un mudo cuco
sin entender del tiempo sus confines!
Quiero apenas que, lenta, tú te inclines,
cojas conchas y no odies a Nabucco.

¿Te he dicho que Dalí muere en tu falda,
geométrico enojo que en el talle
acurruca los rizos de Mafalda?

¿Cómo hacer que la vida no se calle
cuando araño la línea de tu espalda?
Sólo quiero amarte... y que todo falle.

jueves, 17 de abril de 2008

Todos los bailes


Si hubo una tibieza
procuróse en el imprevisto.
Las cabezas se tornan,
los cuerpos, un sutil tirabuzón
cual la majestad de ella
posando el cuello
en el hombro.
Él, ya adusto.
Otro giro y el vapor,
nada es más disturbio
que la periferia
entre las golondrinas
del centro de la pista.
Quizá sea batalla
y estamos muriendo
desde este lado, pura envidia.
Mientras ellos, ajenos,
bailan y bailan
y sólo bailan...
No hay más beso
que la perfección de ese clavel.
Afuera, escapamos
pero de uno en uno
y en un efluvio aniquilado,
casi sin alma,
expulsados de ellos.
Porque siempre bailan solos.

miércoles, 16 de abril de 2008

Dentro de las cosas

Dentro de las cosas estamos
como flor que espera,
como polvo que forjará
nuevas murallas.
De la nieve al trigo
es la vida de ese río
que contemplas a tus pies
y, si es tu consuelo,
dile anhelo,
esperanza dile.
Dentro de las cosas estamos
como trazo disuelto en lienzos,
como estrellas en tu frente
después del beso.
Estás respirando
la montaña que arrastró un glaciar.
Salimos y entramos
en todas las cosas.
No podemos decirle felicidad
pero quizá haya una melodía
en la piedra de un molino viejo
dando vueltas para
alegrar esta canción.

viernes, 11 de abril de 2008

Para Kizkur, grávida...

Antes del deseado fin de semana, un poema dedicado a una amiga en estado de buena esperanza. Y, claro, para cuantas en ello estéis.
Nos vemos... sed malos, siquiera un poco, y disfrutad, disfrutad...

Ah, la vida que nunca se detiene

se renueva en ti con toda dulzura,
dibuja en tu perfil su curvatura
y alturas de tu vientre, se entretiene.

La vida, ese capricho que va y viene,
unas veces sonriente, otras tan dura,
es hoy hiedra que por tu sangre apura
la cosa más linda que tripa llene.

Sabes que desde hoy todo es distinto,
que quizá tu humor se desmejore
y lo veas todo de color corinto.

Mas olvidarás todo cuando aflore,
bien fuerte rosa, bien terso jacinto
y ya fuera de ti, en tus brazos llore.

jueves, 10 de abril de 2008

Entre páginas*

Les dejo aquí el enlace al cuento que me han pedido algunos. Lo he colocado en una página anterior del blog para que no oculte las entradas actuales. Sólo tienen que picar en el título, que está debajo de este simpático parrafillo. Es una historia que escribí hace unos seis años, hora arriba, hora abajo. Espero que les guste y, si no, ahí está el apartado de comentarios. Sin piedad...

Ganbararenak (IV)

Bai ederra
zure begietan
nire muxuak
errepikatuta
ikustearena.
Geldi, egon hor,
ez, ez esan ezer,
ezer,
ezer ere ez
bestela
harrapatuko dinat, bai,
harrapatuko bestela,
bazeukanat, bai
bazeukanat,
ixo, darling,
majia bueltan dela,
bazetorren...

ixo...
bai ederra
begira ditudan,
ditudan, begira
ditudan
ezpainen hegaldi,
hegaldi xamurra.

Ixo, carissima.
Eguzkia apal-apal,
xume,
ibaian
hiltzen...
Ixo, chèrie,
bazeukanat,
harrapatuta,
bazeukanat, bai...

Del desván (III)

«Tengo besos que se mueren como cachorros de nube. Besos que se confunden en los garabatos de una niña de seis años. Besos como tormentas en los trigales de más allá del brezal, de más acá de las colinas del heno. Besos como saltamontes bizcos, como canción en el agua. Llevo besos como azogue plateado en las charcas de la primavera, como perfume de juncos agitados por un viento de amapolas. Besos como topacios en los ojos, como granadas tropicales, como siestas de gato, como ondas en el río.
Y tengo un beso que pasea tu nombre en una cometa china que explota como extraño confetti para que la vida te sepa a tahona y a pueblo que despierta y para que me pidas, sin demora, todos esos besos que tengo y que si no, morirán como cachorros de nube...»

( Héctor Federico Kichmann - 'Antología de poetas judíos yerrantes, 1908-1988')

MARABUNTA

  Cada verano, cuando estaba en el pueblo, empleaba una mañana en observar la minucia de un hormiguero cercano a la caseta abandonada que e...