Estoy en el doble estruendo del recuerdo,
no estoy en la repentina ruina de una lágrima,
ni en la mortaja de un adiós.
En todos los juguetes de un reencuentro estoy,
y en la esperanza de un viaje,
en el fulgor de una vergüenza no estaré,
estuve en la palabra abandonada
cerca de un libro, cerca de una flor...
Sigo en la mano que tapa la mano, apretándola
en un muelle dentro de un poema.
Ya no estoy en una tormenta detrás de los visillos,
ni en un final.
Estoy en todos lo finales,
pero mañana, no...
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2 comentarios:
Entonces ¿dónde estarás mañana para seguir leyéndote?
Bellisimo.
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