viernes, 3 de abril de 2020

Diario BIC, apirilak, 3




«Ojalá en esta diminuta cuartilla que lees cupiera todo cuanto te quiero decir. Ojalá en este mínimo paquete de mi voz cupiera todo cuanto te quisiera regalar. Los regalos, los tactiles, los palpables no son más que depositarios del verdadero regalo, del que no se puede empaquetar ni franquear en ninguna estafeta. ¡Ah, si hallase el estanco donde expenden las estampitas para enviarte mi corazón como un emblema de lo que sangra este amor! Quede el testimonio de mi arrobada caligrafía, recuperada en el tiempo para ti, con la esperanza de que tú también te arrobes estrujando esta cuartilla a escondidas, cuando le platicas al infatigable pájaro de la soledad, hermano del mío y que hace ya tiempo que lleva tu hermoso nombre... Alejandra»

martes, 11 de septiembre de 2018

Memoria del minero





El ojo se apresura por la clara
confirmación del hombre que no existe
más que en el puro hierro que lo inviste
y en la historia metal que lo declara.

En el mismo metal se nos dispara
una luz y un color que se resiste
a morir por los charcos, nada es triste
en el cuadro que Rocha capturara.

No tuvo la memoria del minero
recuerdo que merezca más la pena
que esta plaza nuestra, con su acero

alzando hasta los cielos esa vena
que engrandece la sangre del obrero.
Gracias, amigo Adrián, por esta escena…


Fotografía delicadeza 
del amigo y artista Adrian Rocha :
"Monumento a la industria", 
obra escultórica de Lucas Alcalde 
en la Herriko Plaza de Barakaldo.

lunes, 30 de julio de 2018

La luna roja de Simón





¿Qué le contará el castillo a la luna
que cambia su color por el de Marte?
¿qué lisonja le lanza en ese aparte
que sangra su rubor como ninguna?

¿Será ella la culpable inoportuna
de que la torre no luzca estandarte?
¿Qué le promete el mellado baluarte
que enrojece de asombro su tribuna?

Nunca sabremos todo con certeza,
tendremos siempre acta del antojo
que atrapó con sutil delicadeza

del cigüeño Javier proverbial ojo:
cuando al requiebro de una fortaleza
la luna fue pasión y farol rojo...


La incomparable foto es fruto de la habilidad y el trabajo del buen amigo campanariense Javier Simón, quien en la pasada noche del eclipse anunciado celó y perseveró desde la laguna de La Haba hasta atrapar a la luna enamorándose en Magacela, una maravilla de imagen a la que, sin la menor duda, el poema no hace honor...

MARABUNTA

  Cada verano, cuando estaba en el pueblo, empleaba una mañana en observar la minucia de un hormiguero cercano a la caseta abandonada que e...