miércoles, 16 de enero de 2008

Memoriaren mapa

Llueve sin sorpresas, como Dios manda. Es lo más importante. La lluvia espanzurrándose hermosa en los cristales. Más importante que la crisis política de las listas electorales de la derecha. Mucho más que el tedio de la oficina en la primera hora de la mañana. Por eso la música que suena tiene que ser la de Ruper, porque parece llegar desde una hermosa nube de algún otoño tardío.
Tengo un libro delante a punto de terminar, tengo dos poemas que son uno que son dos en uno, que no son nada, tengo la lluvia dibujando la hora en la puerta de enfrente.
Las diez y veinticinco casi...

Ruper Ordorika-Memoriaren mapan*


*Letrak komentarioetan.

1 comentario:

Joseba M. dijo...

Balea hezurrez eginiko lera daramazuen
zakur begi urdinok, aiaiai,
zer dela eta zoazte ipar haizearen kontra
elur eternalezko lautadetan barrena.
Izotzezko itsaso mortuari azkura egiten diozuen
zakur salbaia eta gosetuok, aiaiai,
nor da zuen jabe, zein dama zuri zerbitzatzen duzue
latigopean, aho behelainozko bidean.
Zein helburu, zein mandatu, zein fantasiagatik
lehertzen zarete ekinean, aiaiai,
baldin eta helburua, mandatua, fantasia
ez bada sekula zeuena izanen.
Gizajendea igloo tipira sartuko denean
zuek kanpoan geratuko zarete, aiaiai,
zeuetako lagun ahulena akabatu beharko duzue
gosea berdindu beharrez.
Itzal luzeen herrialdeko zuritasun eternaleko
zakur zuri proletariook, aiaiai,
ez duzue zaunka egiten eta, uluka,
oihan epeletako otsoen antza duzue.


Perros de ojos azules que arrastráis un trineo / hecho de huesos de ballena, ayayay / por qué marcháis contra el viento del norte / por esas llanuras de nieve perpetua. // Perros salvajes y hambrientos que hurgáis sobre / ese muerto mar de hielo, ayayay / quién es vuestro dueño, qué Dama Blanca servís bajo el látigo / en ese rumbo de vuestro propio aliento. // Cuál es el propósito, cuál el mandato, cuál la fantasía / por la que os reventáis en el esfuerzo / ayayay / si es que el propósito, el mandato, la fantasía / nunca la vais a alcanzar. // Cuando la gente entre a su pequeño iglú / vosotros os quedaréis fuera, ayayay / y tendréis que sacrificar al más débil de entre vosotros / para saciar el hambre. // Blancos perros proletarios de la eterna blancura / del país de las sombras largas, ayayay / no sabéis ladrar y, al aullar, os parecéis a los lobos / de los bosques templados.