En el mismo instante
en que yo cumplía 30 años
Jorge Riechman
estrujaba en un poema
la desolada muerte de Paris,
la desaparición de Berlin,
la inquina del tiempo
en la mirada perpleja:
«todo está por hacer»
sentenciaba,
y todo el otoño
embellecía para él
los pocos puentes de aquella ciudad
donde nunca he brindado
ni proclamado:
«¡La soledad, amados,
no es ninguna enfermedad!»
No debería serlo.
lunes 7 de julio de 2008
viernes 4 de julio de 2008
Aitarenak
- En el año 50 llegué-responde bastante rato después.
Antes se ha tomado su tiempo para encender el purito Minor que ha bajado de casa, tan diferente de esos apestosos Meharis de cajetilla verde que suelo llevarle por encargo. Pero hoy no le quedan, ayer era domingo y el estanco estaba cerrado, no tuve más remedio que acercarme hasta el bar de Toño, que acaba de tener gemelos, y comprarle dos cajetillas de puritos Minor, a 5 euros la cajita de 10, bastante más caros que los que él fuma de costumbre pero, debes creerme, sólo por el olor merece la pena el dispendio. En el banco frente al bar Txeni fuma mirando la nada del pavimento que va tejiendo «X» grises hasta el final de la calle.
Hace una tarde primorosa de comienzos de verano y, no sin esfuerzo, he conseguido arrancarle de su refugio medido de caseras baldosas de terrazo y de su balcón del segundo piso, desde donde domina toda la calle Castilla la Mancha hasta la curva donde está la tienda de recambios de auto. Sabía que lo más lejos que íbamos a llegar era este banco, a apenas cincuenta metros de su portal, donde intento leer el librito de Manuel Rivas que me prestó el bueno de Montero allá por enero. Por eso, además del libro, me he bajado el cojín de la silla del balcón que se ve desde donde estamos. Sé que sus huesos necesitan cualquier apoyo, por mínimo que sea y, además, ¿qué me costaba cargar con ese minúsculo peso sabiendo lo efímero del viaje? Leer «La mano del emigrante» hace, irremediablemente, que vuelva enseguida la mirada hacia él, que alza, tembloroso, el vaso de cerveza, que le he sacado del bar de Óscar,a los labios para enjuagar el reseco que los interminables puros le dejan en la desdentada boca. «La mano del emigrante». Miro las suyas y recuerdo el lejano día en que llegó de la obra con los tres dedos centrales de la derecha mutilados para siempre porque la correa de una máquina perforadora se los había sesgado en un descuido. Han pasado más de 40 años y aún hoy sigo acariciándole los muñones de vez en cuando como cuando me los mostró por primera vez, luego de pasar semanas con las vendas. Acaricio esas redondeces como una despedida lenta y le limpio la barbilla de cerveza.
«La mano del emigrante» me dice que bien pudiera haber sido él quien protagonizara el cuento central y, por eso, de súbito, como si acabara de darme cuenta que también él es emigrante y que su mano forma parte de ese bagaje maldito del desarraigo infinito, dejo el libro y le pregunto, quizá sólo porque levante esa mirada apagada del suelo que hacía muchos días que no pisaba:
- Aita... ¿cuántos años llevas en Euskadi?
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hiperlaburrak-cortitos
viernes 27 de junio de 2008
Conforme
A veces siento que sostengo
con mi ojo esos pájaros que admiro
enfundándose el aire.
Lo siento y me pienso sintiéndolo.
Me pienso salvando pájaros
y me siento.
Y me salvo en tierra firme.
con mi ojo esos pájaros que admiro
enfundándose el aire.
Lo siento y me pienso sintiéndolo.
Me pienso salvando pájaros
y me siento.
Y me salvo en tierra firme.
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poemak
sábado 14 de junio de 2008
Raska y Caifás

Siendo un gatito flaco como es, quizá pensáis que Raskayú buscaba comerse el hermoso pececillo que tiene la vecina en el salón... Pero no, descuidad, es posible que en su afán por jugar, por descubrir, por palpar colores en movimiento, nuestro héroe cause más de un desastre (¡ay, esa pecera tan cerca del borde!) y, más de una vez, haya tenido que salir por patas por la misma ventana por la que acostumbra a colarse, pero no se comería el pez, no.
No se lo comería porque además, poco después, alguien pondría en algún tocadiscos la 'Suite del Cascanueces' y, aunque Tchaikovsky no sea precisamente su favorito, nunca se ha podido resistir a ese dulce tintineo y se iría acercando, acercando hacia la música, sin reparar en peligros.
Pero volverá a la pecera, estad seguros, volverá a quedarse ensimismado con el rutinario ir y venir del pequeño Caifás...
boomp3.com
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Raskayú
miércoles 11 de junio de 2008

Algunas mañanas, Raskayú aparece desde no sé dónde y se da unos pausados paseos triunfales olfateando y revolviendo mi mesa del desván. Yo suelo apartarme hasta la butaca de mimbre que hay junto al pequeño balcón y le dejo husmear libremente. En ocasiones, tengo la sensación, injustificada con toda seguridad, de que el pequeño Raskayú es un gato mágico. Sólo hay que verle detenerse ante los poemas escritos con la tinta de mi vetusta estilográfica y observarle actuar: es como si olfateara las palabras que aprieto como borradores de poemas sin final o fallidos en la libreta verde. Sé que no serán más que casualidades pero, más tarde, después de verle escabullirse como una golondrina peluda detrás del caleidoscopio mimoso de sus ojos, creed que me acerco a esos poemas y, súbitamente, hallan el aceptable remate que antes no encontraban ni a la de tres...
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Raskayú
lunes 9 de junio de 2008
Raskayú meloso

¿Qué puede haber que suscite más la curiosidad de un culo inquieto como el de Raskayú que un montón de puntitos coloridos yendo y viniendo a esa cosa dorada que cuelga del enorme álamo que hay en el prado del viejo y malhumorado granjero Serafín? Y encima, huele tan bien...
Esta vez esas pequeñas garras que estropean tantas cosas sin querer no le van a servir de demasiada ayuda, me temo...
Esta vez esas pequeñas garras que estropean tantas cosas sin querer no le van a servir de demasiada ayuda, me temo...
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Raskayú
jueves 5 de junio de 2008
Raskayú y Bach

Para Freia, a quien le falta un gato a la derecha de su magnífico blog, porque sé que sabrá disculpar las púberes uñas de Raska que ha querido palpar el cello de Jean-Guihen Queyras y... para que todo vaya bien.
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Raskayú
martes 3 de junio de 2008
Raskayú se pierde mucho

Raskayú descubre el asombro
nómada en las alturas.
No puede nombrar al pájaro
que le reta.
No puede casi nada ignorar,
pues casi nada sabe.
Su instinto es todavía...
de juguete.
Y el canario es una madeja
flotando ante él...
nómada en las alturas.
No puede nombrar al pájaro
que le reta.
No puede casi nada ignorar,
pues casi nada sabe.
Su instinto es todavía...
de juguete.
Y el canario es una madeja
flotando ante él...
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Raskayú
viernes 30 de mayo de 2008
Raskayú y la luna

*Para poder verlo bien, pincha en el dibujo y crecerá como las pupilas de Raska en el desván... lo siento, pero no he sido capaz de publicarlo más grande. Disculpas...
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