viernes, 25 de enero de 2008

Después de ti, antes del café



Buscando el pangrama
que en tu piel
tatuaron las palabras
en la noche encendida,
topé el espejo de tu ojo despertando leve.
Había una súbita estación
de luceros obcecados
y allí me repetí en la parsimonia
de ver morir las mariposas
ingentes, innúmeras,
incesantes
nacen
cada minuto que me rozas...
Podría morirme en esa revolución
de ser, contigo, cotidiano...

Destruye el bello corazón
que apuntillas en tus pechos,
sé turgente con el solo artificio
de la noche que despunta
en la doble comisura de la impaciencia,
claudica...
Olvida el defecto de mi ropa perfecta,
la mentira de mis joyas,
cierra nuevamente los ojos
al sudor que certifica tu presencia,
tu vida cerca de mi piel,
anúnciate...
Desoye la vanidad de estos consejos
después de ponerme perdido de labios,
de ensuciarme de caricias para siempre,
de dejarme amanecer con esta pluma,
con esta tinta,
con este papel
que habrás de romper
antes de vestirte de eclipses
o de ecolalias, o de algalias
o de mujer que cumple sus promesas
y ser el eco de un deseo
infatigable.
Resurge, amor, resurge...

Lo sé, me he instalado en tu pelo,
es una minucia desde ayer.
En tu pelo hay bodegones
y una intemperie de adjetivos
donde te llueve un soneto a las siete.
Me he instalado en tu pelo
para dejar de perseguir
ningún pasado,
para pasear futuro
y adecuar la mirada
a esta altura de gaviotas,
sobrevolando dos verdes mares, dos,
en las nubes de tu pelo,
más allá de la poesía y del ardor de dedos.


EN LALLA FATMA DESALOJASTE UN RÍO

¡Tus ojos eran tan pequeños
corrigiendo la tarde clandestina!
Eras agosto y la mujer del río
delante de la luna de tinta
que puse en tu habitación.
Eras agosto, eres agosto.
Federico en tu boca
apagaba farolas, encendía grillos,
yo quería dibujarte en Marruecos
como si mis dedos adelgazaran
las tibias arenas donde te desplomas...
¡Tus ojos encogiéndose
con mis caracoles
agitando lenguas en tu vientre!
Eres agosto sin silencios
en las alcobas remotas.
Puedes mentirme sin pecado, mujer,
puedes creer que sólo había
inmenso amor
en tanto deseo amordazado...
Eres agosto. Y la mujer del río...

5 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Preciosos !!!

Hilvanes Y Retales dijo...

HOla JOseba, son tuyos? Son impresionantes.

Joseba M. dijo...

Muchas gracias, muchas.
Pues sí, míos son. Salvo un par de fotos al comienzo del blog y algún dibujo homenajeado, todo lo escrito es mío, todos los dibujos, caricaturas, las historias apócrifas, todo lo bueno, lo malo, lo regular...
Vamos poco a poco rellenando el espacio... me alegro sobremanera que te hayan gustado.
Un abrazo.

Freia dijo...

Pues sí, Joseba: preciosos e impresionantes.
Fuíste tú el que un día dejó un comentario en mi blog y a mí me descubriste el tuyo. Me gustan tus "historias de Navidad" a base de polvos; me privan tus caricaturas. Me quedo a las puertas de la incógnita, leyendo en voz alta tus palabras una a una y sin comprenderlas pero fascinada por el sonido, cuando escribes en vasco. Pero, sobre todo, me quedo con tus poemas, con esos sonetos perfectos y emocionantes. Me quedo también con versos como éste:

... antes de vestirte de eclipses...
Un abrazo

Selma dijo...

Había venido a buscar sosiego, desde de mi carpa-jaima pero lo que siento es turbación, y es lo que consiguen tus escritos de hoy Joseba...

Je suis envoûtée, émerveillée profondèment remuée....

Merci une nouvelle fois pour toutes ces sensations, tu écris, tu décris, tu fais ressentir de très multiples émois..