lunes, 7 de enero de 2008

El olvido crea bicicletas, Aleja...

Alejandra no instruye pero siempre está al fondo con su hermoso ojo lleno de puentes. Alejandra no instruye, construye. Se alza desde tantas nadas... Por eso el hombre que fuma construye el elogio constante del verso de esta parte de acá donde animar diferentes almas. El alma. El hombre que fuma quizá deje el tabaco un día, pero jamás dejará de contarle cosas a Alejandra y por eso mismo, un día hizo un poemario por primera vez con cierto concierto, con cierto orden cavilante: 'El olvido crea bicicletas, Alejandra'. Alejandra existe como presagio, pero también como cumplida esencia. Como impulso. ¿Eres tú Alejandra? ¿Alejandra, eres tú?

* * * *


N. del A.: he retirado todos los poemas que aquí iban por dos razones, quizá tres. La más importante es la del tamaño de la entrada, enorme. Pero también, lo reconozco, porque hay intención de usarlos para otros menesteres menos altruistas. Gracias a todos. (2008-X-21)

1 comentario:

Mega dijo...

"...cierto es
que el pasado escribe, a fin de cuentas,
un interminable prólogo".

"Tengo dos proposiciones
para el café de esta tarde:
un beso o la posibilidad de Dios.
Mándame respuesta
cuando hayas elegido...
el beso.
Pues, nada más así
será posible
que profundicemos
en ambos temas,
sin esa prisa
que no me desconoces..."

;-)