jueves, 12 de septiembre de 2013

Mañana, quizá



Preguntabas por qué bajo tu cabello
nunca dudo
y ceso una mirada en la medrosa yema.
No tengo la vida por herida
y mi madre va en mi frente, arrugándose
con cada beso que cae en la hierba.
Me han amado para enseñarme a hacerlo
y yo te devuelvo la mano vacía
como un tesoro incalculable
por lo menos hoy, con este rubor.
Tú sabes que esas dudas son dobles diamantes
y cada dolor,
un cielo amanecido en la memoria...
Mañana quizá, en la misma mano
encuentres las mariposas
que he criado con los gusanos
de tu precioso olvido...

El Harishari ilustrado

La abuela de Davianna tejía cuentos. Era justo lo que Yeiriam estaba escuchando contar a su madre mientras jugueteaba con Liin...