martes, 26 de febrero de 2008

Los cuentos del señor Ludovic: «El harishari»

En la ingente biblioteca que legó el señor Ludovic hay diferentes y bien señalados espacios. Él, que fue notario de tres reinos, viajero de todos los mares , amigo íntimo del gran Obispo y más que seguro asesor del Gran Rey, tuvo la paciencia de la piedra para escribir, también, las leyendas que escuchó en su larga vida. Con todas ellas tapizó los hermosos anaqueles de diferentes maderas que hay en el lado del ubérrimo jardín de los panteones.
Muchas de las historias provienen de los remotos territorios que holló en compañía del escrupuloso y fiel oyango de estirpe regia, Sylvian Ronsardic. Otras, como la que aquí se recoge, se la contó un navegante cuya lengua madre era un idioma que no tenía origen conocido en nuestro mundo. El marinero aseguró que el relato era tan cierto como que por Bargilöe fluye Aibi, corriendo al revés, desde el mar Ürinkhata hasta la montaña de cristal rosado. Pero el señor Ludovic constata que se lo refirió en un tono que era el de un cuento infantil y escribe, también, que por eso le creyó desde el primer momento.
La avanzada edad y algunos acontecimientos de suma gravedad en el reino, donde ofreció sabia y recatada voz, impidieron que el señor Ludovic marchara en pos de conocer aquel prodigio:

2 comentarios:

Selma dijo...

Como lo hice con " El asesino...." lo he guardado en archivo para leerlo con atención, se lo merece..

Muxu Joseba!

Joseba M. dijo...

Gracias, Selma,
espero que este cuento te guste tanto como, según parece, te gustó aquél.
Pero, ten advierto que es un relato cuasi infantil; nada que ver con el que citas ¿de acuerdo?
Muxu bat...