viernes, 8 de febrero de 2008

La fiesta de ipuijale (De monstruos, I)

La primavera pasada, una buena amiga que se encontraba trabajando en un colegio en los confines de Salamanca, me comentó que estaba preparando una actividad con los pequeños. Algo que se iba a titular 'Monstruos a la carta' o 'Te cuento mi mundo' o los dos a la vez, no recuerdo bien cómo me lo presentó. Me pidió permiso para usar alguno de los monstruos que yo había dibujado y, después, apenas tuvo que insistir para que le dibujara alguno más, siento debilidad por esas cosas. Ella se los mostraría a los niños, unos monstruos deliciosos de 7 u 8 años, y ellos crearían las historias y nuevos dibujos, según el modelo que yo había perpetrado.
Ni que decir tiene (por más que me duela) que lo que los maravillosos enanos realizaron dejó mi colaboración en algo puramente testimonial. En los próximos días podrán ustedes comprobarlo, intentaré ir colgándoselos, no sin olvidar agradecerle a la seño R. todo lo que de ella hay en las historias, que no es poco.
El primer cuento que les regalo es éste: «La fiesta de Ipuiijale». Cambien los ojos de ver y pónganse los otros y disfruten con lo que escribe Eva. Una delicia.

La fiesta de Ipuijale

Por: Eva Gonzalez


Te voy a presentar a Ipuijale, que significa “el que tiene dos ojos y dientes grandes porque muerde las cuerdas”. Su cuello es pequeño, tiene mucho, como el de las jirafas. Sus orejas son puntiagudas y por ellas se mete la cola. Tiene los brazos muy flacos. Siempre va descalzo. Sus dedos son gordos. Sus ojos son azules, y siempre respira por la boca porque no tiene nariz. Mastica papel. Ipuijale tiene unos colmillos de dentadura.

Vive en Ipluxe. Allí hay unos chalés que es donde vive Ipuijale. Sus vecinos son monstruos como él.

Éste es especialmente malvado. Ahí, sin ir más lejos, le pillaron devorándose el ejemplar de 'El principito' que acababa de recibir Jorge por su cumple... Tendríamos que hacer algo, como sacarle la cola de las orejas, por ejemplo, me han comentado que si se le hace eso, se queda ciego..

Una mañana de invierno se levantó temprano para quitar la nieve de s
u puerta, para poder pasar con el coche porque se iba a ir a una fiesta. Él tenía prisa porque pronto iba a empezar. Cuando quitó la nieve se fue a la fiesta.
Había un montón de monstruos. Ipuijale se asomó al balcón y se cayó del balcón, y su cuello ya no era como el de las jirafas, porque se le hizo pequeño. Los demás monstruos lo llevaron al Hospital Monstrils, lo curaron y se le volvió a poner el cuello como el de las jirafas.
Al salir del Hospital Monstrils se llevó un aparato del hospital, que era lo que se pone ahora él en la nariz, y lo dejó por el suelo.

Y así se acaba este cuento de Ipuijale.

4 comentarios:

Freia dijo...

Sin palabras. Me ha dejado sin ellas.

Joseba M. dijo...

Jajaja... ¿a que sí? Lo de «tiene dientes grandes porque muerde las cuerdas» a mí me dejó pillado una temporada...
¡Cuánto daría por poder conocer (o inventar) ese fabuloso Hospital Monstrils!
Un abrazo, Freia (¿has conseguido escuchar ya a Nyman? y, si necesitas letras de Benito Lertxundi, me dices...)

Selma dijo...

Los niños nos superan con creces en imaginación...
Muy bueno Joseba, y los dibujos me encantan.
Muxu.

Joseba M. dijo...

En imaginación y, en ocasiones, en arte, Selma. El dibujo de abajo es de Eva y tiene un nivel de sofisticación muy interesante. Y, además, hay que ver cómo se implican en estas cosas...
Petons, Selmatxu.