jueves, 14 de febrero de 2008

Colores

Apunté con mi bolígrafo rojo que ella estaba allí como siempre y que, aunque yo no pasaba a diario por esa calle, acababa de reparar en el hecho de que siempre que lo hacía, la encontraba en el balcón, mirando hacia la esquina de la rivera. Escrutaba el fin de la calle con nerviosa inquietud, se colocaba el blanco cabello sin cesar, vestía un único vestido verde. Era una anciana muy hermosa.
- Se esperaba a ella misma- me dijo, sin preguntarle, una voz a mi espalda. Me giré, vi un hombre que había sido alto, de larga cabellera gris y mirada lenta. Vi también su sonrisa amarga y la ajada chamarra de ante de otra época. Se volvió y empezó a alejarse por la avenida del parque, a la derecha.
Miré de nuevo al balcón justo en el momento en que ella entraba en la casa. Creo que lloraba. El cielo se vistió con un amarillo de asombro. Por unos segundos me vi solo en la calle. Era como si se hubiese vaciado el mundo.
Fue apenas un instante. Enseguida surgió de la esquina del río, a mi izquierda, una pareja. Ella, hermosísima, de riguroso verde, caminaba colgada del brazo del hombre como si fuera la palabra mariposa sobre la palabra terciopelo. Él, alto, lucía anacrónico ante de estreno, despejaba al viento una larga cabellera castaña y miraba tan despacio como su sonrisa despachaba gozo.

No me atrevería a anotar que en aquella casa había vivido yo, pero saqué mi libreta verde y apunté con mi bolígrafo rojo que ella estaba allí como siempre y que, aunque yo no pasaba a diario por esa calle, acababa de repa...

12 comentarios:

Viridis dijo...

A través del blog de un amigo descubrí el tuyo, y desde entonces una extraña y suave añoranza me envuelve.Gracias por tus hermosas palabras. Te sigo a diario.
Para tu maravilloso norte, un saludo desde el sur.
Viridis.

Sophiste dijo...

Très joli texte sur le temps qui passe et le souvenir. Proust n'a quà bien se tenir !!!

Joseba M. dijo...

Bien venid@, Viridis y mil gracias. Esperemos que esa añoranza hermosa no cese. Un saludo y, si puedes, pásame la dirección de tu blog, intento leerlo pero no me deja pasar del perfil. Gracias.

Bonjour, monsieur le sophiste. Proust tu dis!!(je suis en train de lire 'à côté de Swan', ufff... il faut bien s'encourager, eh?)... À peine on voit que nous sommes des cousins, jajaja.
Mercie beaucoup, Yuli.

Selma dijo...

Y seguimos de nostalgias Joseba...
;-( Pero sí, hermoso, muy hermoso texto...
Te voy siguiendo, lo sabes...

Muxu Joseba.

le sophiste dijo...

la comparaison est osée mais le talent est là
fier d'etre de ta famille


voici mes adresses
julienmurillo@yahoo.fr
ou
julmelain@yahoo.fr
essaye toujours

bises a vous tous

Anónimo dijo...

...miraba tan despacio como su sonrisa despachaba gozo....

Que bonito, M., que bonito. ;)

Joseba M. dijo...

Añoranzas, djinns de las arenas... ¿no será hoy San Valentín o algo así, verdad, Selma? Y, encima esta noche va a haber un luna preciosa de invierno...

D'acord, Yul, anotées toutes les deux! Bisous...

Gracias, Anónimo/a, muchas gracias.

Freia dijo...

Una preciosa y melancólica cinta de Moebius..., como esos dibujos o grabados de Escher.
Fascinante Joseba.

Joseba M. dijo...

Me encanta Escher; de hecho, monsieur Arroyo tuvo a bien, fa luengos lustros regalarme un álbum-libro con cientos de dibujos del maestro y, especialmente, con esas fascinantes geometrías absurdas. Otra casualidad me obliga a decirte que justamente ayer, sin ir más lejos, me devolvió el nº1 de la revista Totem que le había prestado y en él, aparte de una historieta interior titulada (¿azarosamente?)'Arzak', la portada es de Moebius...
Y que de acuerdo, es hermosa Donosti (aunque el nuevo, desconocido y delicioso Bilb...)
Y un beso. Y mil gracias.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Preciosa narración.
No se como puedes escribir tanto,esto es un don celestial del cual carezco por completo,cada día tengo menos inspiración y me cuesta...me cuesta....muchísimo..

petones de eukenixe.

Arroyo dijo...

Oraindik dut gogoan Caciquerik gabeko Havana hartako malekoian Jacken imintzio hura, zeinak edonoren begirada geldotzen zuen, zeinak Marie bilatzen zuen.
Oraindik gogoratzen dut Puerto Vallartako etxetxo hura, zeinetan Mariek gozo gozo garaztatzen zituen Jackek aspaldi bidalitako four roses ihartuak.
Okerrena da, bata bestearentzat sortuak izanagatik, Jackek ez zuela inoiz Marie ezagutu, Mariek ez zuela inoiz Jack ezagutu.

PD: Batzuetan zerbait aipatzen duzu,nik egindako aspaldiko opari bat, eta zuk ez hain aspaldi egindako beste bat gogoratzen dut nik, Jack Daniels hura, eta ipuin batek beste bat dakar atzetik Moebiusen ezinezko uhin bat bailitzan eta orduan bizitza bera mantsotzen da Havanan eta Puerto Vallartan.

Freia dijo...

Me cuesta mucho llevar a mi marido a Bilbo. Se pasó años teniendo que viajar a reuniones, cursillos y juntas y le tenía manía al Botxo (¿se escribe así?). Hablaba siempre de la famosa boina roja.
Por fin, hace 3 años conseguí apearlo del burro y pasamos escasamente un día en Bilbao, camino del valle de Mena. Lo suficiente para conocer el Guggenheim (el exterior es fantástico, pero sentir el espacio interno es toda una experiencia) y cenar muy, pero que muy bien. Para mí significó además descubrir una nueva ciudad. Eso sí, nos perdimos un par de veces antes de llegar al hotel.
Si alguna vez pasas por La Haya y no lo conoces, visita el museo de Escher. Es fantástico, como entrar en otra dimensión.