jueves, 3 de abril de 2008

malagueña

boomp3.com

Admitiendo que, como diría Javier Krahe, «todos son dignos de admiración», a la hora hora de declarar alguna predilección entre los palos flamencos declararía mi debilidad, en dura pugna con la granaína y la serrana, por la malagueña.
Tiene la malagueña ese punto de engranaje entre dureza y dulzura, quizá por su cuna fandanguera, que me arrebata. Más cuando uno la escucha como yo tuve la suerte de hacerlo hace ya unos cuantos meses en la voz, entrañable y entregada, de alguien como Diego Clavel, cantaor donde, en mi humilde y profano entender, se aúnan arte y magisterio. Sus conciertos, a más de habituales bocados de placer musical, son impagables sesiones de sabiduría flamenca, tanto histórica como musicóloga. Lo mismo te cuenta la procedencia de una seguiriya que te explica los diferentes tonos de las 47 malagueñas que ha recogido en su fenomenal antología (descatalogada, aviso). ¡47 tipos de malagueña!
Y mañana actúa aquí, en Barakaldo, ni más ni menos. Volveremos a verle. Y a escucharle.
Me consta que la mayoría de cuantos me honran con sus visitas no son aficionados al cante jondo pero sé que son capaces todos de entenderlo como un arte y de respetarlo como tal. Pero no les llevará mucho trabajo detenerse a escuchar este par de cortes que les regalo (el 2º son uno fandangos de las minas, cosa suave...) y, por si hubiere que aliviar el esfuerzo, les dejo una hermosa imagen floral de Barakaldo donde, como comprobarán, también se asoma la primavera. Hoy, además, con más ganas que en los últimos días. ¡Y olé!

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9 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Los siento,no puedo con el cante Jondo, es superior a mí, pero entiendo que a alguien le pueda gustar, en esto de gustos no hay nada escrito.

Anónimo dijo...

Pues ya somos dos.

mega dijo...

Pues yo sí puedo. Gracias por la música.
Saludos

mega dijo...

Claro que hay que encontrar el momento...

Joseba M. dijo...

No deja de ser música y no deja de ser lógica la división de opiniones.
Hay mucha gente que prefiere a Fragonnard antes que a Picasso, a quien detesta; hasta que un día se paran a mirar tranquilamente una exposición del malagueño y descubren matices inéditos. Después de eso... siguen prefiriendo a Fragonnard, pero, en fin, se han parado a mirar la exposición de don Pablo...
Pero, bueno, de momento, tenemos un empate, ni tan mal...
Petons, besos, trompazos entrañables para todos.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Joseba.
Me encanta Picasso, guardo de él infinidad de litografías de todas sus épocas, la rosa, la azul...te diré que por desgracia han de ser litografías aunque me gustaría tener los originales..je,je.

RGAlmazán dijo...

No soy amante del flamenco. Sin embargo, sí que entiendo que es un arte y me gusta escucharlo de vez en cuando. Me ha gustado lo que has puesto.

Salud y República

Donna Angelicata dijo...

Sí, a mi también me gusta más la fotografía que has puesto que la música, pero eso no es lo importante. Lo verdaderamente importante -esto parece decididamente profundo- es que le guste a uno - en este caso a ti-. Ya decía Emerson que todo lo que nos eleva el espíritu de una forma u otra, nos ennoblece el alma.

A mí me eleva el espíritu leerte -esto parece decididamente pegajoso-

Saludos Joseba

Joseba M. dijo...

Querida Eukenixe mira que eres rara, ¡anda que desear tener los originales antes que unas buenas litografías!
Petonets.
Es difícil, lo entiendo, almazán entrar de pronto en algo como es el flamenco. Pienso que es algo parecido a la ópera. Yo la descubrí tarde, hasta que un día me senté en un teatro y me tragué un 'Rigoletto' entero. Y ahora, cuando incondicional, lo que se dice incondicional sólo lo soy de Led Zeppelin y de tres canciones de Pink Floyd, no puedo pasarme tres días sin escuchar alguna de las arias que tengo repartidas por los ordenadores o ponerme 'La Traviata' de la cole de Deustche que hice con el periódico.
¡Hay tantas cosas ahí fuera! Sólo tenemos saber que podemos cogerlas.
Un saludo republicano enorme para usted.
Ah, mi querida Angelicata... hablando de óperas... ayer pasé una hermosa hora escuchando a su idolatrado Erwin Schrott y leyendo unos jugosos comentarios orphicales. Nunca puede ser tal merced pegajosa, nunca. Más al contrario...
Abrazo paquidérmico, paradójicamente delicado.