miércoles, 17 de septiembre de 2008

Todo bien

En los aniversarios menos palpables hay siempre un desván donde esperar la sorpresa del recuerdo. Hay muchos papeles que se anillan olvidados. Hoy, por ejemplo, había una postal de Venecia, había un mechero perdido, hay, sigue habiendo un poema ya conocido... y una pulsera rota...
Todo está bien.

Nunca muere septiembre,
no caerá nunca su ceniza preotoñal,
y ya tampoco ningún reloj
se atreve a sonar las siete y media.
Todas las muertes están
esperando que llueva un poco más tarde.
Pero la vida es una razón de lujo
cuando sangran los labios
su locura de fuego tibio.
Dime si alguien te ha amado nunca
tan violentamente
con una sola mirada
llena de banderas y temblores.
Confiésame si alguien
ha sido tan tierno con tu miedo
sin apenas ponerte un dedo en la piel.
Declárame si te has sentido
antes más amada que entonces
y
arrancaré la hoja de mi almanaque,
daré cuerda a todos los relojes
y acudiré a mi muerte
sin saber llorar.



Boomp3.com

4 comentarios:

SELMA dijo...

Leo y releo y me sigue emocionando este Poema, Joseba...

Gracias por re-ponerlo...

Mila muxu.

Anónimo dijo...

Una vez me contaron (o quizás lo leí en alguna parte, no sé) de alguien que presentó a un concurso radiofónico una carta sin igual. La anónima misiva iba dirigida a su mejor amigo y en ella le detallaba los envidiables rasgos de su amor, sus hoyuelos perfectos, su profundo sentir... El primer premio era un viaje a Venecia; no lo ganó y al tiempo también perdió a su amada. Al poco, enloqueció y sólo se sabe que vive en Venecia y que se mantiene con las limosnas que los turistas le obsequian cuando les recita su eterno poema de aniversario.

Perdón por la chapa, pero no he podido evitar recordar esa historia al leer tu maravilloso poema. Un besillo.
errata siempre.

Joseba M. dijo...

Gracias, Selma, me emociona que te emocione de nuevo...
Muxuak.

Sí, Errata, conozco la leyenda y sé que ya no vaga por Venecia. Del mismo modo que sé que su locura fraguó en dos o tres relatos que le regaló a un marinero paisano suyo que había atracado una tarde de San Telmo en Pula y se quedó para el contrabando. No puedo asegurar que lo reclutara. No sé si tengo su permiso para editarlos...
Besillos.

Isabel dijo...

No conocía este poema y me ha impresionado.
Gracias por traerlo.