viernes, 7 de marzo de 2008

A la señá Facunda

Sabrán ustedes perdonar esta repentina ausencia preprimaveral. Y no, no es que haya sido a causa de la incipiente primavera y a que me haya afectado diversas hormonas o diversas musas, no. Ha sido un pequeño cúmulo de circunstancias las que han obligado a descansar las cerezas en la repentina, y bienvenida, nieve de estos últimos días. Entre las causas más importantes, y menos poéticas, se halla el renqueante caminar del explorador de este nuestro ordenador antediluviano.
Pero, si bien el Explorer no acaba de ponerse las pilas, el buen amigo Firefox ha hecho un aparte generoso para que pueda homenajear que mañana, a más de ser el día de la mujer trabajadora (mi más rendida pleitesía a todas ustedes, yo creo que trabajadoras son todas), es el día en que mi señora madre hubiera cumplido 79 años. Un subrepticio tumor cerebral le impidió cumplir los 76 un octubre. Se la llevó de una forma en que nadie debería de morirse jamás, pero, deben ustedes creerme, jamás cesó el aliento de su sonrisa. Suena a topico recalcitrante, lo sé, pero no tengo más remedio que decir que era de una fortaleza de ánimo arrasadora, su salero de buena extremeña espartera era proverbial, su sabiduría iletrada, inagotable. Y, si todo ello fuera poco, por aquí todavía se recuerdan sus termos de café en los primeros inviernos en este centro, cuando una triste Butatern intentaba calentar una sala de más de 50 metros cuad...
Para ella, pues.

Nunca se vuelve allí nada amarillo,
debajo de esas parras prodigiosas
donde, dulce, revuelto entre otras cosas
sigue un dedo enroscado en mi flequillo.

El tiempo es verdad, no soy un chiquillo,
pero a veces, suceden, milagrosas,
venturas que reviven mariposas,
su edad es mi memoria, esto es sencillo.

El recuerdo es de un parque umbría esquina,
silencio donde nada se estropea
repasando la vida que se inclina.

Siéntate al lado, deja que te vea,
te invento igual de hermosa, me ilumina
esa mirada, madre: luz de aldea...

9 comentarios:

m.eugènia creus-piqué dijo...

Buff !!Que bonito !! Me has hecho emocionar.
Una madre es lo más en el mundo.
Quédate en sus recuerdos que es lo más bonito que hay.

Ah !!! y cambia el ordenata ,hombre, que los hay muy chulos.

muxus

Selma dijo...

Qué suerte tienes de poder expresar con tan hermosas palabras lo que sentías por tu madre Joseba, desde aquí recibe un beso emocionado de Bakezalea!

Mega dijo...

A mí también me ha enternecido ese soneto dedicado a su memoria. Tienes arte y, si me permites el comentario, le hubiera encantado seguro.

Un abrazo

Joseba M. dijo...

Gracias, gracias, mil gracias.
Ojalá pudiera cambiarlo, Eukeni, ojalá.
Un beso para todas ustedes. Gracias, siempre.

Lara dijo...

... puntos suspensivos con la piel de gallina...

Sophiste dijo...

Sí que la reconozco... ahí está mi tía
un abrazo

Joseba M. dijo...

Hola, Lara, una vez más, gracias.

Bonjour, primo. Un abrazote, campeón. besos para M. y los nanos.

Anónimo dijo...

El primero, sólo un proyecto, y detrás un soneto como mandan los cánones.
Con todo el cariño y el respeto para el autor de este blog que, por supuesto, es el dueño de ésta delicia. Un abrazo.
errata

Hoy su dulzor, como el de un azucarillo,
es el sabor de tus versos y tus prosas,
duerme en tu frente y así la endiosas,
vive en tus ojos, en tu bolsillo.

Callará la noche y en un organillo
sonará ¡Facunda!, cantarán las rosas,
bailarán valses las estrellas, amorosas,
Y su esencia será así tu farolillo.

Que su ausencia no te duela como espina,
more en ti su perfume de azalea,
Y el orgullo de tenerla clandestina.

Tómale la mano; ¡mira!, ya alborea,
Y hasta aquí su aroma a clementina.
Ya volvió Facunda, escucha, silencio… ya taconea.
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Hoy su dulzor, como un azucarillo,
da sabor a tus versos y a tus prosas
duerme en tu frente, por donde la endiosas
pervive en tus ojos, en tu bolsillo.

Callará la noche, en un organillo
se oirá: ¡Facunda!, cantarán las rosas
valsearán las estrellas, amorosas,
su esencia será así tu farolillo.

Que no sea su ausencia enconada espina,
more en ti su perfume de azalea,
vívela, con orgullo, clandestina.

Tómale la mano; ¡mira! Alborea,
Llega hasta aquí su aroma a clementina
Vuelve Facunda, escucha... taconea...

Arroyo dijo...

Zure amarekin etorri da nirea
eta nostalgia sakon-sakonak
lanbrotu dit goiza.

Epeltasuna sentitu dut,
kafesnearena,
amarena,
nostalgiarena,
aspaldian (aspaldiegi) abesten zidan kantarena:
"larrosatxuek bost orri ditu,
krabeliñiek hamabi..."

Zure amarekin etorri da nirea (barretxoa zekarten ezpainetan).