viernes, 28 de enero de 2011

Todo bien


A medio hacer

en mitad del ingrato sueño

tenías que venir.

Es posible que subieras aquella empinada cuesta,

que arrastraras noche

y luna

y retales de mar en las rodillas

en el pelo

en los ojos...

Es posible que

con la mitad del recuerdo,

con el esbozo

de una posibilidad

los brazos

me sigan creciendo

hasta los labios llenos de esponjas,

de caracoles,

de sangre...

Pero todo está bien,

no recuerdo nada

ni creo posible

que ninguna esperanza

resucite la media noche

donde, desnuda,

empezaste a desaparecer

dentro de un poema,

una y otra vez...

miércoles, 26 de enero de 2011

Silencio 29

En aquellos besos había noche,
muchas cartas,
seda arrugada
y una pizca de muerte,
pero ni callada angustia,
ni gozo prisionero.
El poeta se puso
en la espalda
todo el silencio
para distraer su ingenuidad
en otro olvido
que pintaba
absurdos colores
cerca de tu boca...

martes, 25 de enero de 2011

El olvido 27


El tiempo se derrumba

por los rincones señalados.

Quizá resuciten los cajones

su frugal misterio de estrellas,

aquel aromado halo donde

un dedo quizá

se sobrecogió en tus cabellos...

quizá sea sólo la voz azul

de cierta tinta cuidadosa

a lo largo de un cielo blanco,

veinte o treinta líneas

sin olvido posible,

o, en fin,

quizá todo esté fuera

de ese tiempo

que se deja caer, inevitable,

por los rincones señalados...


(El olvido crece bicicletas... -E.L.Kasher)

lunes, 24 de enero de 2011

Arroyoren perbertsio ederra

Lagun batek, Khaserren aurreko poemak hunkituta, hurrengo perbertsio polita bidali dit bere hizkuntz minoritarioan, gaztelera pasatzeko erregutuz. Nik omenalditzat hartu dut bere lana eta, jakina, tardantzarik gabe bloggeatzeari ekin diot; jarraian duzue. Mila esker Arroyo jauna...
A, testutxo hau ulertzen ez baduzue esan eta gauza bera egingo dut, lagunok... jejeje...

Quizás sea más triste
cesar al ámbito de la palabra.
Quizás la rosa, en sigilo,
te escuche por detrás
de los pétalos
cerrados ya.
Quizás te dé las buenas noches...

jueves, 20 de enero de 2011

Detrás


He cerrado los párpados.

Ya reposa el corazón cansado

su pálpito.

Tienes licencia para morir

a su lado, ¿en sigilo?

No.

Cesar el ámbito

de la palabra,

como una rosa

perdida en un convento

cesa su color a oscuras

es demasiado triste.

Dime buenas noches,

te escucho por detrás

de los párpados

cerrados ya.

(«El olvido crece bicicletas», E.L. Kasher)