viernes, 28 de enero de 2011

Todo bien


A medio hacer

en mitad del ingrato sueño

tenías que venir.

Es posible que subieras aquella empinada cuesta,

que arrastraras noche

y luna

y retales de mar en las rodillas

en el pelo

en los ojos...

Es posible que

con la mitad del recuerdo,

con el esbozo

de una posibilidad

los brazos

me sigan creciendo

hasta los labios llenos de esponjas,

de caracoles,

de sangre...

Pero todo está bien,

no recuerdo nada

ni creo posible

que ninguna esperanza

resucite la media noche

donde, desnuda,

empezaste a desaparecer

dentro de un poema,

una y otra vez...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Más, más...

Anónimo dijo...

No es fácil rimar los sueños, y menos dócil si la consonancia arrastra retales de mar en las rodillas. Para ello, se determina una marca impresa y esculpida a fuego, pero aún candente.
Intenso poema.
Errata