Claro que, puestos a elegir, no puedo ocultar cierta debilidad por todos esos entrañables monstruos que crecen de los borrones que se le escapan a mi pluma. Suceden siempre en el breve desvarío que me provocan alg
unas ensoñaciones y se alzan chillones y divertidos. Consiguen asustarme lo justo como para que la ensoñación se evapore en otra ensoñación, la de admirar cómo van desapareciendo en su remolino de burbujeantes añiles, evocadores sepias y plácidos lilas mientras, no me pregunten cómo, alguna nueva idea para alguno de mis disparates se ha puesto en marcha para mal de lápices y cartulinas...

2 comentarios:
Pues me siguen gustando tus monstruos y creo que deberías pensar en hacer algo serio con ellos
...y para bien de inasustadizos lectores y/o imaginarios con fe ciega en la multiplicidad de sus formas (y las tuyas) y de sus rincones (y de los tuyos).
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