Delendarth el Hwazail escribió dos mil trescientas dieciocho veces el mismo libro de dos mil trescientas dieciocho maneras diferentes. Siempre lo leyeron los mismos cuatro mil ciento cuarenta y un lectores. Siempre esperaron que escribiera el relato dos mil trescientas diecinueve. Y lo hizo, pero jamás lo publicó, porque había decidido cambiarlo todo y su editor decidió que aquella historia no era original.
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