miércoles, 3 de julio de 2013

Poem bis*



Tengo una novia que no me conoce. Me matan los celos y ese rizo que le tapa el ojo como un parche de serpiente. Es muy alta mi novia que no me conoce, muy alta esa novia que me piratea los besos, que los conduce como ese pelo de tela desgastada que le sienta tan propio. No sabemos si somos vírgenes, no nos conocemos tanto. No nos importa: no coleccionamos sellos, ni soldaditos de plomo. Pero es capaz de quedarse embobada viendo catedrales varias veces como si la piedra tuviera algo que ver
con sus orígenes.
Mi novia no tiene nada en común con los árboles pero te trae a la memoria algunos pájaros, siempre que no sean
el colibrí
o las palomas
porque se cagan mucho se cagan en plazas como la de San Marcos que no deberían alzarse sólo en Venecia. Huelga informarle que lo colibríes no, los colibríes no. No. Mi novia no sabe que tengo novia, lo ignora porque
su paz
posa reposa descansa en la tristeza, como un bucle-parche-tela en pecas claras de nariz y, entonces, se inhibe pulcramente. Y sabed que casi nunca lee poemas de desconocidos ni ariméticas pardas, porque ella es azul y es solitaria motu proprio


*El poema es viejísimo y se editó por aquí hace un lustro... apenas luce nuevo el olvidado dibujo que ni justicia le hace...



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribes de romper a llorar. Por todo, e incluso por nada. <3

Joseba M. dijo...

Gracias, amigo anónimo... Me tomaré tu comentario como un hermoso cumplido...

Paz Juan dijo...

Pues me apunto a lo dicho por Anónimo. No conocía el poema y me ha enganchado por completo. Un abrazo, Joseba.

Joseba M. dijo...

Gracias, señora Espert, esperemos seguir emocionándola otro par de lustros... cuando menos... Un abrazo...