martes, 17 de agosto de 2010

Obstinado sol



Debería decirle,
confesarle al sol
que esa obstinada muerte
tras el cerro
es la séptima cuerda
de la guitarra,
día tras día
tras el cerro,
luego de engullirnos
día tras día
tras el cerro
se lleva nuestra piel
y así somos
nosotros
quienes adornamos el ocaso
como mandarinas tostadas,
como ciruelas torradas,
como abrasados albarillos
en los braseros del horizonte
detrás de corralones
y de afilados galgos
y de charcas
y de soledad pajiza
y de ocio en desarraigo...
Tras el cerro
se va tu vida despellejada
por su lengua,
pero también nuestras muertes
una y otra vez,
día a día.
Tras el cerro...

2 comentarios:

Selma dijo...

Je comprends que ce coucher de soleil ait inspiré un Poème aussi beau..
Bisous Joseba!

Joseba M. dijo...

Chaque jour, le soir, vers neuf heures, je suis allé au petit bar de la Alameda et j'ai demmandé une bière et, à partir du même site, j'ai vu le coucher du soleil ... tous les jours la même goutte de soleil et tous les jours aussi surprenante...
Le poème ne lui fait pas justice...
Bisous, Bakezale...