viernes, 7 de septiembre de 2007

Las gaviotas elevan
sus rosas de sal,
las espumas se vuelcan
en el cabo del norte,
la madrugada
es un bálsamo
sin preguntas
y mi descanso
es un lejano mirador,
unos versos antiguos,
una piel indemne...
unas horas robadas.
¿Por qué no ruge este mar?


(D.Errota, «Bitácora Rota» 1911)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo que sé de ti,
4 de abril de 2003)Fantástico.

Cada lágrima que te robo en un descuido
es la misma sal que mata mi cordura,
la piedra que en el silencio apura
la misma memoria que está en lo no vivido.

Cada llanto, por no visto, presentido
es yedra que amortaja mi armadura,
es agua y menoscabo de mi altura,
es otro llanto en otros ojos repetido.

Sé que estoy donde no estás ni estamos,
y que somos puro abrojo muriendo el día
en los dos noches que habitamos.

Pero, por dios, no llores, vida mía,
quiéreme, piénsame, que luego hablamos
no llores más, ni siquiera de alegría.

20/03/2003 (Lo que sé de ti)