
No hay herida ya que tanto vuele
luz de deseos como enormes lunas
que se graban en la ingle que más duele.
Si acaso algún beso que en la almohada cele
un disturbio de labios como tunas,
de dedos machacados de aceitunas,
¡caricia errante que las almas muele!
Vamos desnudos, al dolor ajenos
regalando los ojos al futuro.
«Sabes que te amo, te echaré de menos»
Tú en la ventana. «Todo esto es tan duro...»
ninguno llorará aunque estemos llenos
de mil lágrimas... «Me marcho... Te juro...»
1 comentario:
Has editado algo?, en su defectos: Has enviado tus poesías a alguna editorial? Ya sé, la cosa es bastante difícil, pero... deberías intentarlo.
Conocí a Hopper leyendo y más que leer, hojeando, el libro VIsión de Nueva York.
Son increibles. Esas personas que aunque aparezcan acompañadas parecen tan solas... llenas, quizás, de desasosiego.
El cuadro de Habitación de Hotel, imprescindible. La Gaite hilvanó un cuento sobre este cuadro. Pero no he dado con él. NO sé si se publicaría.
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