miércoles, 20 de mayo de 2009

Altillo de almas

Como tantos,
cualquier día gracias a vos
encontré
un boliche
donde fulminar mi formalidad
y poder acariciar
unos dedos que contaron conmigo...
Deberías haber sabido
que podías seguir viviendo
para mí,
para ella,
para cuantos esperamos
mulatas en los carnavales
que afloran bajo
los ceibos del cielo del sur,
que también existe.
Desde las grietas del olvido
alzaré la trinchera
por donde paseará
el recuerdo
del altillo de almas
que son tus versos, Mario.
Los que te resucitarán cada día...

miércoles, 6 de mayo de 2009

Sin palabras

«El primer gran amor secreto llevaba 42 años extraviado, pero el puente incesante de aquella prodigiosa sonrisa se ha tendido esta mañana en la avenida Sandburg, esquina Raymond Carver, para que, secreto siempre el amor, crucen los sueños de una orill...»

lunes, 4 de mayo de 2009

Entre tanto

Por poner un ejemplo, no hace ni una semana que cuando te miraba a los ojos veía una partida de poker donde ganaba sin parar. El último domingo de la cuaresma fue tan sencillo como verte parpadear frente al mar para que seis o siete niñas empezaran a jugar al corro de las patatas. ¡Y todas esas veces en que he creído estar terminando un poema y lo que en realidad hacía era tenderme a tu lado y verte abrirlos para mirar el techo!
Todavía me siento a tu lado con la inquietud de saber que cualquier mañana, en el café, cuando te mire y espere ver ardillas robando galletas o antiguos cómics perdidos en cualquier desván, lo único que me encuentre sean tus ojos quizá marrones, con sus cristalinos, sus escleróticas, sus pupilas, sus nervios y esas mil cosas chiquitas que tienen todos los ojos...
Y todo habrá terminado.