lunes, 23 de marzo de 2009

Delirio

La revista Delirio ha dado a la luz, hace unos pocos días, su segundo número, dedicado a la letra T. De la calidad de la misma pueden ustedes ser testigos biendescargándosela desde el enlace anterior o, si lo prefieren, leyéndola aquí, directamente. Yo puedo darles fe del ingente trabajo de edición realizado por la amiga y artista Aida García Corrales y el equipo del Grupo Frida.
Aprovecho para advertirles que pueden ustedes saltarse lindamente la página 34. En caso de no hacerlo se toparán con la sorpresa de un cuento publicado hace tiempo en este blog y que un servidor adaptó para la ocasión de este nº 2 delirante, adornándolo con un dibujo también aparecido en estas páginas. «Tatiana y Tito», se titula.
Para mí, obviamente, ha sido un honor aparecer en Delirio. Les estoy profundamente agradecido y, si les gusta la revista, les pediría que les cumplan con el siempre infalible «boca a boca»



DELIRIO 2
DELIRIO 2 Augusta II Segundo número de DELIRIO, revista cultural on line Gratuíta. Tema: T

miércoles, 18 de marzo de 2009

Zorionak, Chacha!


Tenía el dinero justo
para regalarte un poema
y , por eso, hoy, a primera hora,
en lugar de a la librería San José,
o la San Antonio, o a la de Milo's,
he ido a mi vieja mochila,
que es como una galletita china,
que es como una chistera,
que es como tú
que eres un poema
que nació al borde de la primavera
y que no tiene precio
ni tiene, claro,
suficiente con este pobre intento.
Y, sin remedio
,
al final,
de la vieja chistera
no ha salido
el recurso cojo de cualquier
«tu juventud continúa
anónimo idilio con la vida...»
o cualquier otro
«en los diarios hoy
se hablará de mariposas...»
almacenados en mis cuadernitos,
sino que, rascando en su panza
llena de bolsillos,
he extraído lo necesario
en timbre legal
para ir a una librería
y, así,
poder llevarte a Gioconda Belli
o a Salinas, o a Pavese, o a ...
y cumplirle justicia
a esa edad
que divide tu sonrisa.

martes, 17 de marzo de 2009

Despidiendo a Nadia (Poemas 6 y 9)


6.
En la barra del bar
mentirá tu cara dos mentiras.
En una se confunden los doctores,
en la otra, tus ojos.
Esa barra alberga una esquina
donde sonrojar preludios
y partir la noche en dos verdades.
En una se confunden tus ojos,
en la otra, los doctores.
Seguirás bebiéndote mi ron
como asomándote a un brocal
donde puedes leer
que nunca busco la verdad
por miedo a encontrarla
en la mitad equivocada.
9.

Nadia corrió los velos,
me dejó llorando con sus ojos.
No era primavera
y no había encinas donde estampar la luna.
Nadia eligió su quinta muerte
para matarme en la Navidad,
nunca lo merecí más que entonces, cierto es.
En diciembre también hay golondrinas,
pero en otros cielos.
Yo no soy nadie cuando Nadia se hace de agua
y se esponja en esas esquinas.
No hay recuerdos importantes
aunque seas marinero,
aunque luzcas tatuadas estrellas de azufre,
aunque seas rudo en la soledad del viento.
No hay olvidos si Nadia existe
cerca de la muerte que inaugura.
Te prodigo, Nadia, en mi destino.

lunes, 16 de marzo de 2009

Bitácora Rota (Poema XXIV)





1.

Al entierro de las golondrinas
asiste, melindroso, el largo estío,
con su cola de terrible cometa
y su espesa manta ajada,
saca su pañuelo de malvas,

lo agita con un despecho amargo
y se desmaya pulcramente
en ocre colchón renovado.

2.
Llueve con una pena como de guajira,

un limo de reflejos acerados
asciende en la plaza a las agujas de la catedral.
Todo se muere un segundo.
Todo resbala.
Yo te busco en el eco de mis pasos
y, en el chapoteo, parece que huyeras
detrás de mí.



viernes, 13 de marzo de 2009

Dosis



Sin la dosis de amor justa
me siento en los bancos
de aquella vieja estación
y miro la rutina del río
lamiendo las ruinas de la antigua acería.
Está prescrita una cantidad
de amor al día.
Cuando falta
me siento en aquellos bancos
y es como volver
al cementerio de los paraguas
con todo el olvido clavándosenos
en los labios.
Nada era peor que la muerte de los paraguas,
las telas abandonadas
en nuestra piel,
las varillas arañando las caricias,
todas las lluvias repitiendose
en los ojos.
Tú lo sabes bien,
sabes que deberían prohibir
que alguien careciera de su dosis.
Yo podría demoler esa estación
y cerrar el cementerio
aunque, por otra parte,
no sé muy bien si quiero hacerlo,
porque son ésos,
cuando me falta la dosis que tanto exijo,
los únicos lugares
donde aún te veo...

miércoles, 11 de marzo de 2009

TTotem


Alarga la sombra, tu magia es fuerte,
alarga la silueta por la geografía maldita,
harás posible la inesperada cita,
salvarás al poeta de una muerte
de la consistencia de no olerte,
muerte que no mata, apenas debilita,
la muerte peor; alárgate, mujer, y resucita
la piel y el dedo que ansía recorrerte,
recorrerte,
mancharte
de luna y de garza,
sorberte la mirada,
desmenuzar tu voz…

martes, 10 de marzo de 2009

INSTRUCCIONES PARA ELABORAR UN POEMA


Sorpréndase al escuchar su nombre

cerca de un teatro.

Entre en una plaza

y descubra

increíbles geranios

tupiendo los balcones

de una tercera planta.

Piérdase en las montañas lejanas,

dibújeles jorobas

y algodones.

Hágase cosquillas

con un color nada sorprendente,

mézclelo sin prescripciones.

Abuse de un olor simple

pero deseado.

Moje los pies

en cualquier regato umbrío

silbando entre libélulas.

Muera de tristeza

en algún muelle

después de las dos del mediodía,

antes de las siete de la tarde.

Y, sobre todo,

no olvide nunca obviar

cualquier instrucción,

éstas de marzo especialmente,

si quiere crear un poema

que sea discretamente eso:

un poema.

jueves, 5 de marzo de 2009

Sí, padre

«Mauricio, esta tarde te espero en la sacristía a las siete. Sí, padre. Empieza la novena de María Auxiliadora y, si te portas bien, sabes que tu buena propina no te ha de faltar. Sí, padre. Además, Loureda está con sarampión y estaremos solos, podrás coger todos los recortes de hostias que quieras y llevarlos a casa, que sé que te encantan, perillán. Sí, padre. Muy bien, Mauricio, hijo, no lo olvides, a las siete, así tendremos media hora para charlar y preparar la misa. Sí, padre. Y ven bien limpito, ya me entiendes, hijo y, Mauricio, de nuestras cositas... cosas nuestras, ya sabes, que nadie te ha de querer como tu padre Fortunato. Sí, pad...»